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DE CAMINATAS, LLOVIZNAS Y OTRAS COSAS

- ¡Ya nos corrieron de la iglesia! –exclamó alguien, con una de esas sonrisas como de chamaco maldoso.
- ¿A poco? ¿Por qué, qué hicieron? – replicó Beth.
- Creo que se enojaron porque estábamos sacando fotos adentro de la iglesia…

Dirigí la vista hacia el pórtico del templo de la Santa Veracruz. Era cierto: los cuates de la Caminata estaban siendo desalojados del templo. Recién salió el último, se cerró el grueso y pesado portón de madera, como cuando alguien dice “el último cierra”. Pero todo mundo, sonrisa a flor de labios, celebrando lo ocurrido entre bromas y una fina llovizna que empezaba a caer. La concurrencia era numerosa, y había unos chiquillos encantadores practicando la fotografía, haciendo sus primeras composiciones y buscando el mejor ángulo a la mirada infantil. Bueno, hasta una criaturita en su carreola iba agitando manitas y piernas. El reencuentro con amigos de la Primera Caminata, el saludo con los que se incorporan recién en esta Segunda. El ánimo a tope, el gesto cordial, la buena onda permeando en todo el grupo. Una lluvia pertinaz que pintó un leve gesto de preocupación en algunos Colectivos. No obstante…

- Bueno, chicos, la próxima escala es en Bellas Artes, vámonos para allá.

Y ahí va el contingente, con el ánimo hasta el tope, que esa lloviznita no nos iba a detener; al contrario, nos haría lo que el viento a aquel cuya efigie está en su Hemiciclo muy quitado de la pena y muy orondo. Es más: las gotitas de agua le ponían un plus al evento. Así que hénos ahí, en el palacio de mármol blanco recorriendo su contorno y capturando con la lente cada rincón, cada recoveco de su estructura. Prácticamente sitiamos el edificio, cámara en ristre (yo no sé realmente qué parte del cuerpo sea ese “ristre”, pero el caso es que ahí llevaba cada quien su cámara). Clic, clic se escuchaba aquí, allá, acullá, el infinito y más allá: pegasos, musas, cúpulas, coyotes, máscaras, la mascota de Boari, columnas, arcadas, grupos escultóricos, todo fue fusilado por el batallón de camarógrafos desde todos los ángulos posibles. El mármol mojado del piso le daba un brillo especial a pesar del gentío, y le agregaba el toque de deporte extremo al recorrido por el exterior del Palacio. Y ocurrió también ese extraño fenómeno recurrente en el DF y que me hace pensar en que esas lloviznas fueron provocadas por o si ellos son extraterrestres cuya tecnología está tan avanzada para predecir fenómenos meteorológicos, porque en menos de que este servidor dio algunos datos acerca del edificio ¡juazzz! aparecieron numerosas personas gritando a todo lo que da el gañote “¡capas para la lluvia, paraguas para que no se moje, lleve su capa para el niño, para la niña, lleve su capa para la lluviaaaaa, su capa de coloreeeesss!” ¿De dónde salen tan rápidamente todos ellos, si apenas hace unos momentos no había ni uno? ¿Serán espías copetones disfrazados de vendedores? Primer enigma de la tarde…

Siguiente escala: el templo de San Francisco. Aquí el batallón de fusilamiento fotográfico se partió en dos: los que se quedaron en el exterior y los que entraron (mejor dicho, entramos). Los murales altares, imágenes, arcadas y demás elementos fueron pasadas por las lentes. Los que quedaron afuera seguro tenían al Chamuco bien arraigado, pues nomás se veían los hilillos de vapor que desprendían sus cuerpos a cada gota que les caía. Es más: se alcanzaba a escuchar cierto pssss, psssss cada que les mojaba la lluvia, que parecía arreciar. Las monjitas que vendían galleticas, rompope y otras golosinas a la entrada no acertaban a decidir continuar la venta o levantar el changarro…

-¿Ya está hecha la cuenta del señor, hermana?
- Ya está hecha, madre…
¿Qué es eso de “ya está hecha madre”? ¿A qué pudo referirse: a que ya se fastidió la cuenta, a que la hizo rápidamente, o simplemente a que ya la hizo? Enigma lingüístico…

La nueva escala sería en la entrada de La Profesa, para retratar el Museo del Estanquillo. La lluvia arreció un poco, pero ya el grupo estaba bien cubierto por los paraguas de los personajes misteriosos. Breve explicación a cargo de la Jefa de Colores (que ahora no fue de colores), más fotos, bromas, risas, camaradería, muestras recíprocas de las fotos obtenidas hasta el momento, comentarios de ellas, más bromas y risas ¡y al Zócalo!

Llegar al Zócalo siempre reviste una magia especial. Tiene una vibra, un magnetismo, un simbolismo harto significativo para los actuales tenochcas. Fotos, fotos y más fotos a diestra y siniestra. Millones de fotos… ¡y ya sin lluvia, que había cesado en el trayecto! Todos esparciéndonos por buena parte de la plancha de la Plaza capturando detalles, ángulos, gestos, momentos. Capturando la amistad, la camaradería, la cordialidad, la vida. Sí, ya sé que me está ganando lo cursi, pero es precisamente ese conjunto de vivencias lo que nos “cursifica” y le da sentido a eventos como la Segunda Caminata que, bajo el pretexto de tomar fotografías, ha logrado estrechar vínculos cada vez más fuertes y cercanos… La tarde caía entre tonalidades plomizas y el viento empezaba a refrescar. Papalotes, pelotitas botando y rebotando, vendedores de tlayudas y de golosinas, por allá un niño se cae al correr tras una paloma despistada. Y la voz machacona, incesante, torturante, de un güey con ínfulas de profeta vomitando el Apocalipsis y hablando de los castigos que Dios tiene reservados a los pecadores más pecadores que no crean en Él y no se conviertan (nunca dijo en qué quería que nos conviertiéramos): “Ya viene el tiempo del Juicio! ¡Ya se está cumpliendo el Apocalipsis! ¡Ya se acerca el día de La Bestia! (jijos, creo que eso de la Bestia ya se cumplió, al menos, en México… ¿será un aviso apocalíptico? Rayos, y yo sin confesarme…). Música cristiana a todo volumen. “¡La foto grupal, vengan!” Y ahí va de nuevo la Colectividad a posar, a colocarse para la foto, a capturar los últimos instantes de la tarde recién caminada. Charlas que se alargaban en ese afán de no querer romper el encanto, de prolongar el encuentro, de agotar hasta el último aliento de la tarde en tan grata compañía, de no separarnos, de estirar cada segundo mágico. Despedidas con sabor a promesas, a esos “te veo en la próxima”, a “gracias por el momento”, esos “hasta luego” que se cumplen más pronto de lo que pensamos, a vivencias que concluyen para iniciar el sueño…

Tecoatzin
04/05/2015

 
 
 
 
 
 
 

POR EL PURO PLACER DE FOTOGRAFIAR NUESTRA CIUDAD

USANDO CUALQUIER TIPO DE CÁMARA O CELULAR

Nos descubrimos con ganas de caminar tomados de la mano de nuestra cámara y celular. El sábado tendremos una cita con la ciudad para descubrirle esa otra cara, la cara que se esconde a los vistazos rápidos los transeúntes, una sinfonía de colores digna de ser retratada por cámaras que miran mucho más allá. El propósito es salir, orearse, observar, disfrutar caminando y descubrir en colectivo, espacios en donde la creatividad y las ganas de compartir motiven a la acción.

02 · MAYO · 2015 / Plaza Santa Veracruz / 17:00 hrs

El registro se realizará enviando un correo confirmando tu asistencia al siguiente mail: colectivoaquiesmexico@gmail.com escribiendo en el asunto: ASISTENCIA A LA SEGUNDA CAMINATA; como respuesta recibirás más infromación y tu kit para imprimir y poder participar en la caminata.

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